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«Las carreteras hay que pagarlas, por supuesto. El sistema concebido por la ponencia de la pasada legislatura garantizaba el equilibrio de las cuentas de Bidegi. Este sistema (de repercusión de los costes al transporte) ha sido desmantelado por el equipo de Garitano a la primera de cambio y es esta decisión la que puede llevar a  Bidegi a la ruina. Por eso, la responsabilidad apremia a Bildu. Haría muy bien en no transferírsela a los demás.»

 

Ya está en marcha la ponencia sobre la financiación de carreteras de Gipuzkoa. En dos años,  la segunda ponencia que aborda el mismo tema. Con casi los mismos componentes y los mismos invitados. ¿No estábamos hablando de las inasumibles cargas e ineficiencias que ocasionan las duplicidades?

La primera ponencia (en la que participaron PNV, PSE, H1!, PP, EB y Aralar) concluyó que había que externalizar los costes (cobrar a los usuarios) de las carreteras. En el concepto, todos de acuerdo menos el PP. En la fórmula, se manifestaron dos posiciones. PNV, PSE y Hamaikabat defendieron incorporar la Euroviñeta – Directiva 2006/38/CE- a la normativa foral guipuzcoana y completar el sistema de cobro con una cabina en Etxegarate para transporte pesado (a partir de 3,5 toneladas). Aralar,  Alternatiba y EB, por su parte, propusieron también la transposición de la aludida directiva europea, aunque su alternativa era la implantación de un sistema de viñeta al modo de algunos países centroeuropeos.

¿Por qué una nueva ponencia? Que el debate anterior se hiciera sin Bildu ofrece al gobierno de Garitano una coartada casi perfecta para pedirla. No es perfecta, sin embargo, porque Alternatiba (hoy Bildu) sí hizo valer en su día sus opciones de participar. Y, no es perfecta porque esa ausencia del actual equipo foral no quita valor a las reflexiones expuestas ante aquella ponencia y no suprime su huella en el expediente administrativo que le corresponde. Más aun cuando de lo que ahora se trata es únicamente de organizar una mera réplica formal de la ponencia original.

Por ahí va la cosa. La nueva mayoría, juntos Bildu y el PP que al inicio amagaron con el ‘gratis total’ cancelando el cobro de la N-1 sin siquiera discriminar el tráfico local del de paso, de súbito ha cambiado de opinión.

La diputada Ugarte y Bildu, al menos, se han caído del guindo. Procede, según dicen ahora, externalizar los costes de las carreteras (cobrar al usuario), sea mediante canon, peaje o viñeta. Ante la dificultad de representar a pelo este cambio de actitud, la ponencia les sirve un envoltorio de análisis y reflexión que parece hacerlo más convincente.

Por otra parte, seguro que Bildu se valdrá de la ponencia para echarle a Markel Olano y su gabinete el fardo de sus propias informalidades. Con este motivo, cada dos meses reaparece el ensayado estribillo del ‘enorme endeudamiento de Bidegi’. El día de la constitución de la ponencia, los portavoces de esta coalición dieron a conocer que pondrán el acento de su discurso ahí mismo, en  la ‘insostenible situación de Bidegi que puede arrastrar a la Diputación’.

Sin embargo, la realidad de Bidegi es otra. Son Bildu y PP los que han decidido estrangular los recursos de la sociedad pública (Pleno de 21 de septiembre de 2011) y poner en riesgo su equilibrio financiero y el de la propia Diputación. Lo del PP es un populismo incongruente con los planes que va a realizar en el estado. Pero,  ¿cómo es posible que el gobierno de Garitano y Ugarte se espante por el alto coste de las carreteras guipuzcoanas y a la vez no tenga reparo en anular, a contracorriente de Europa, la política de ‘quien usa paga’ y ‘quien contamina paga’ que decidió aplicar el gobierno de Olano al transporte pesado?

¿Se puede decir que ha invertido Gipuzkoa demasiado en infraestructuras viarias? Las carreteras no se construyen a capricho. Se proyectan y se acuerdan entre todas las instituciones afectadas en el marco de los Planes (Generales y Territoriales) de Carreteras. Estas inversiones han afrontado demandas sociales: el colapso de la N-1 en varios de sus tramos, el enorme tráfico de paso en la variante de Donostia, la conexión de núcleos urbanos (Alto Deba, por ejemplo) con las redes de alta capacidad. Además, su efecto como ventaja competitiva del territorio salta a la vista, ya que han consolidado nuestra posición central en el Eje Atlántico.

Las carreteras hay que pagarlas, por supuesto. El sistema concebido por la ponencia de la pasada legislatura garantizaba el equilibrio de las cuentas de Bidegi. Este sistema (de repercusión de los costes al transporte) ha sido desmantelado por el equipo de Garitano a la primera de cambio y es esta decisión la que puede llevar a  Bidegi a la ruina. Por eso, la responsabilidad apremia a Bildu. Haría muy bien en no transferírsela a los demás.