Interesante artículo de Vicenç Fisas en el diario EL PAIS

En Siria puede que haya que hacer el mismo planteamiento: apoyar todas las acciones políticas, económicas y diplomáticas para aislar al régimen sirio, boicoteando sus productos, retirando a los embajadores, expulsándolo de los organismos regionales e internacionales, pero al mismo tiempo ayudando a la población civil que resiste, prestando atención a la que ha podido refugiarse en Turquía, y alentando a la oposición política a coordinarse y tener una única voz, imprescindible por si llega un momento en que sea posible negociar una transición. Y a la par que se hace eso, entiendo, como en Vietnam, que hay que respetar a los sirios que optan por la resistencia armada como forma de frenar los ataques sobre la población civil. Lo único que no es admisible es la pasividad. La esperanza viene de la lucha no violenta que empieza a despertar en la capital. Si se consolida, el régimen tendrá los días contados.