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1. La relación entre los sindicatos ELA y LAB está atravesando un proceso que conviene analizar con cierta profundidad. La unidad de acción entre ambos sindicatos dio pruebas de su solidez estratégica y táctica durante casi 20 años, incluso en aquellos trágicos momentos en los que ETA la puso a prueba con el asesinato de militantes del sindicato vasco mayoritario, como Montxo Doral o Javier Gómez Elosegi.

En los últimos meses, sin embargo, la actividad de ambos sindicatos se ha mostrado convergente a la hora de convocar y organizar las movilizaciones de masas (manifestaciones, huelgas,…) que se han desarrollado contra las políticas gubernamentales de ajuste presupuestario. Pero, han puesto de manifiesto notables divergencias que podrían enmarcarse en un diferente posicionamiento estratégico de ambas centrales.

La realidad constatable es que ELA se ha desmarcado del resto de las fuerzas sindicales vascas de la mesa de negociación que buscaba conseguir un acuerdo interprofesional entre las cúpulas sindicales y la patronal en el ámbito de la comunidad autónoma. La línea de ELA es ‘sindicalizar las empresas’.

2. El pasado día 1 de mayo, ‘Txiki’ Muñoz, secretario general de ELA, dejó clara la posición de ELA y replicó a sus críticos: “no hay suelo sectorial; han decidido que el sector no sea un mínimo por debajo del cual no pueda haber nadie”. La negociación colectiva de sector no vale para nada. Hay que llevar el conflicto a cada centro de trabajo, a cada empresa, “si [el sindicalismo] no está ahí, no estará en ningún sitio”. Sindicalizar la empresa es una necesidad relacionada con la correlación de fuerzas: “no hay más trabajo que aumentar la afiliación y la organización para quien quiera estar en condiciones de abordar esos contenidos; no habrá negociación colectiva en los ámbitos no sindicalizados”. El eslogan con el que ELA marchó el 1 de mayo, “Ezinbestez sindikatua, el sindicato más que nunca”, se refiere a la voluntad de renovar e impulsar el poder sindical.

LAB, por el contrario, se aferra al Marco Vasco de Relaciones Laborales. En este contexto, propone la negociación de acuerdos-marco sectoriales en la CAPV, que tendrían prioridad sobre los convenios estatales y a los que se someten unos convenios provinciales de mínimos.

Hace pocas semanas, DEIA ha publicado la crítica que la izquierda revolucionaria vasca hace a la posición estratégica de ELA:  «es lamentable la actitud que está mostrando ELA en el histórico momento que está viviendo Euskal Herria«. Según estas fuentes, el MLNV critica a ELA por no haber sido más activa en el proceso de la resolución del conflicto, «no solo ha rechazado suscribir el Acuerdo de Gernika, sino cualquier trabajo en común encaminado a la resolución del conflicto, porque tiene miedo de perder la hegemonía y relanzar a LAB, que es lo mismo que relanzar a la izquierda abertzale”.

Mientras que ELA cree que la necesidad principal es articular una respuesta eficaz a la gestión de la crisis que están haciendo los gobiernos en una situación de ‘emergencia social’ [‘la centralidad de lo social’], LAB pone el acento principal en integrar el cambio social en la estrategia del MLNV de gestión del ‘nuevo tiempo político’ creado tras el cese de actividades armadas de ETA [la centralidad es la ‘acumulación de fuerzas’ para la resolución del conflicto y la ‘confrontación con el Estado’].

Es una dialéctica sobre cuál es la lucha más importante ante esta coyuntura: Poder económico/Poder sindical o Poder estatal/Poder popular. ELA parece creer que la forma más adecuada de contener al poder económico es confrontando con él en cada empresa, trabajando la relación de fuerzas en cada centro de trabajo. En la visión que del conflicto principal dio a conocer el 1 de mayo, LAB resaltó la ilegitimidad del gobierno del Estado para decidir la ‘agenda de Euskal Herria’ y convoca a “los agentes institucionales, políticos, sindicales y sociales de este país” a configurar una ‘mayoría vasca’ frente al Estado para buscar una salida propia a la crisis.

3. Quedan claras, por lo tanto, las divergencias de carácter estratégico que hoy separan a ELA y LAB. No obstante, continúa vigente la unidad de acción entre ambas fuerzas en las movilizaciones que se están realizando y convocando durante estos meses. Entre ellas, caben destacar las huelgas y movilizaciones que afectan al ámbito del sector público y la huelga del 29-M. También el primero de mayo, ELA anunció que, además de sindicalizar el conflicto empresa por empresa, quiere consolidar una alianza sindical y social que comparta propuesta y calendario de movilización, sin dar ninguna cobertura al poder político y económico que aplica los recortes”; alianza que no esté subordinada a los agentes políticos (la critica es a la actitud de LAB ante Bildu).

La izquierda abertzale critica la insuficiencia estratégica que cree ver bajo este planteamiento. En realidad, tal y como hemos visto, no es que ELA carezca de motivación estratégica, sino que su imbricación con las pautas estratégicas del MLNV es considerablemente menor que en anteriores procesos ligados a lo que este movimiento llama ‘resolución del conflicto’ (Lizarra,…). Para la izquierda abertzale, la unidad de acción en las movilizaciones no garantiza la cohesión política deseable para este momento político.

Las relaciones entre LAB y ELA muestran, a pesar de ello, un ejemplo de combinación de la unidad (en la acción) y la división (en la perspectiva estratégica). Así y todo, la política no se queda sobre el papel de las previsiones, de los planes y proyectos a cierto plazo. La vertiente de unidad incide más en la confrontación más puramente política. Aquí podríamos decir que la política es acción, y la vinculación de la acción a la práctica concreta, a cada movilización, es un factor de cohesión más decisivo que la coincidencia en una visión estratégica.

La división, por su parte, se manifiesta con claridad en la definición de los marcos prioritarios de acción sindical, se refiera ésta a niveles territoriales/sectoriales o de empresa. Aunque parezca lo contrario, la oposición de puntos de vista sindicales en este último ámbito puede contribuir a una mayor expansión en el espacio socio-laboral de la llamada ‘mayoría sindical’ vasca.